martes, 19 de enero de 2016

Cross de San Antón (más conocido como "Cross de las Pastas")

Llegado enero, el calendario sigue su curso inexorable y la preparación para el Ironman de Lanzarote no se detiene. Como parte de los entrenamientos de este mes, optamos por participar en el cross que organiza el Club Trotapinares cada año en el Pinar de Antequera. Una prueba de 10800 metros rápida y explosiva en la que se puede correr en letras mayúsculas. Mi participación en 2015 me dejó buenas sensaciones, ya que si bien llegaba con una preparación muy corta y no demasiado adecuada, conseguí completar la prueba a un ritmo medio de 3:55 minutos el kilómetro.

Este año con una preparación física con un volumen de entrenamiento mucho mayor y, por qué no decirlo, al menos subjetivamente un mejor estado de forma, el resultado no era lo más importante, aunque ciertamente deja claro que no estoy tan rápido como la temporada pasada. Después de un par de semanas de acumulación de carga, la semana de entrenamiento se presentaba algo más "ligera", si se puede hablar de ligera a un plan con unos 12000 metros de natación, 3 días de bicicleta o rodillo, circuitos de fuerza y días de carrera continua y días de series. Para culminar la semana el sábado el planning era claro, 80-90 kilómetros de bici más una pequeña transición de 5 kilómetros. Y como viene siendo habitual lo planificado fue llevado a cabo.


El sábado a mediodía, con un día soleado pero unas temperaturas muy típicas en el invierno vallisoletano salimos a hacer la sesión de bicicleta que incluyó un par de series de 12 minutos. La verdad es que la intensidad de las mismas iba a marcar en gran parte la carrera del domingo, aunque ciertamente no es excusa ninguna, puesto que el objetivo del entrenamiento es a más largo plazo. Con las piernas bastante tocadas realizamos la transición, donde ya pude comprobar que quizá al día siguiente no iba a estar demasiado fresco.

Llegado el domingo, y tras un calentamiento de 4 kilómetros para entrar en calor ante el frío día de iniverno castellano, comenzó la carrera. No hace falta mentirse para ver en el calentamiento si ese día estás a punto o no. Y claramente mi cuerpo no recuperó bien del esfuerzo del día anterior. Nada más salir y tras un primer kilómetro bastante rápido como viene siendo habitual, ya compruebo que no voy ni para atrás, y que pese a no ir a tope a nivel aeróbico, mis piernas no quieren. Intento mantener el pulso durante el segundo kilómetro luchando mentalmente contra un claro acortamiento de la cadena posterior pero veo que no hay solución. A partir de este punto me mantengo a ritmo y voy cruzando carteles de kilómetros. No sufro demasiado dado a que el ritmo no es demasiado alto, pero tampoco veo la posibilidad de elevar mi velocidad. Las largas tiradas de las últimas semanas hacen que la carrera no se haga larga. Pese a todo, queda claro que el 3:55 de 2015 no iba a ser alcanzable, pero pese al cansacio acumulado consigo no tirar el tiempo y mantener un ritmo decente y acabar a 4:00 de media. 



En la recta final oigo pasos de alguien por detrás y decido esprintar. Un poco de orgullo pese a no encontrarme fresco sí tengo. 500 metros a tope que me dejaron a las puertas de meta y que me dejan mejores sensaciones. Tiempo final 43:25 para los 10800 metros. Viéndolo por el lado positivo, en diciembre con un tappering bastante más cuidado, sufrí para llegar en 4:00 en un 10000, y ahora con una semana bastante cargada y cansacio acumulado, la misma media. Viéndolo por el lado negativo, sigo sin encontrarme en carrera, no voy rápido. A ritmos de 4:00 - 4:10 corro cómodo, pero sigo sin chispa para aguantar a un ritmo más alto. No todos los días se puede estar a tope y lo importante es seguir entrenando con la misma intensidad.

A nivel sensaciones, sigo pensando que el entrenamiento de series, pese a que ayuda mucho a nivel cardiaco, te predispone mentalmente a que vas a parar en un intervalo corto de tiempo. Creo que he perdido algo de capacidad mental de sufrimiento. Acostumbrado a mis entrenamientos de 10-11 kilómetros a tempo, he de volver a reamueblar la cabeza para ser capaz de sufrir al nivel que venía haciéndolo temporadas pasadas. Por supuesto seguir por encima de 93 Kilos no ayuda mucho, y empieza a ser urgente una bajadita de peso, sin perder musculatura claro está. El objetivo es volver al peso de verano previo a la lesión abdominal, lo que ayudaría bastante en la carrera


Quedan 4 meses para Lanzarote, el tiempo pasa rápido, y no hay tiempo para despistarse. Los días de frío lluvia se suceden y la preparación sigue su curso. Como suele decir mi entrenador: "Cuando te quieras dar cuenta vas a estar bajo el arco de salida del Ironman". Y no le falta razón.

domingo, 3 de enero de 2016

Road to Lanzarote - Semana 7 - Feliz año!

"Año nuevo, vida nueva" se suele decir. Creo que no es muy aplicable en mi caso puesto que acabo 2015 y empiezo 2016 con la misma dinámica de entrenamiento. Sin competiciones a la vista hasta el día 17 de enero en el cross de San Antón (el de las pastas para los amigos) sigue el entrenamiento de cara al Ironman de Lanzarote. Se va notando el incremento de volumen de estas semanas: no bajamos de 3000 metros por entreno de natación ni de 14 o 15 de carrera por sesión. La bicicleta sigue sin aparecer demasiado exceptuando las duras sesiones de rodillo, más por el mal tiempo que por las ganas de sacar la cabra a pasear.

La última salida del año en bicicleta del pasado martes estuvo bastante curiosa, sobre todo tras el abandono casi total de salidas de carretera de las últimas semanas. Aunque me sirvió para comprobar un poco hasta donde llega la transferencia de las sesiones de rodillo a la carretera. Y la verdad que no estuvo nada mal. No tenía pensado meter el plato grande, y durante más de 30 Km así fue. Pero las compañías son las que marcan al final el ritmo y finalmente he de decir que fue una calentada bastante seria. Se notaba que había ganas de bicicleta y las piernas respondieron. Las próximas semanas no pintan mucho mejor en lo meteorológico, así que a falta de bici de montaña bueno será rodillo.

Como nota curiosa, una vez finalizado diciembre, he estado mirando algunas estadísticas de carrera para hacerme una idea de la evolución del volumen durante 2015. Si bien no contemplan el 100% de los entrenamientos ni el 100% de carreras, está bien para hacerse una idea de cómo ha ido el año. Los meses de verano muy propicios a la carrera y por las competiciones incrementaron los kilómetros recorridos. Agosto baja un poco por temas vacacionales y Septiembre estuvo marcado por la preparación del medio ironman Desafío Islas Cíes. A parte, se puede ver claro dónde empezamos la preparación del Ironman con el pico de este pasado diciembre. Octubre y noviembre aparecen claramente desfasados por la lesión abdominal que me tuvo parado casi un mes. Para este 2016 me he propuesto recoger de forma más sistemática estos datos y así a largo plazo poder ver la evolución real.


A menos de 5 meses para la gran fecha de la temporada, tengo que empezar a pensar en planificar el resto del calendario, ya que no todo acaba en Lanzarote. Pasada la cita me centraré probablemente en triatlones de media distancia, aunque no quiero dejar del todo de lado la distancia olímpica que tanto me gusta, y que te permite competir semanalmente sin las consecuencias físicas de competir en media o larga distancia.

Nada más por 2015. Espero que los Reyes Magos os traigan salud para seguir entrenando. Ya tengo ganas de dejar los excesos de estas fechas y ponerme de una vez a tono... que ya va siendo hora! Nos vemos por las carreteras!

domingo, 20 de diciembre de 2015

Road to Lanzarote - Semana 5 - Feliz Navidad!

Tras una semana marcada por la participación en la Carrera del Turrón de Arroyo del domingo pasado, seguimos con la preparación para Lanzarote. Quinta semana ya, el tiempo vuela, y seguimos entrenando con bastante intensidad, cogiendo poco a poco la forma. Con las piernas aún tocadas del esfuerzo de hace 7 días, las sesiones de esta semana han estado marcadas por el resentimiento en la zona de inserción isquiotibial. 

Llegada ya la época navideña, uno se da cuenta de lo rápido que pasa el tiempo, y que aunque la cita con la larga distancia es el 21 de Mayo, no hay tiempo para respiros si quiero llegar a punto. Siguen las largas sesiones de natación de casi 4000 metros, aún con la bicicleta un poco desplazada, ejercicios de fuerza y sobre todo mucha carrera. "Sarna con gusto no pica" dicen.


Esta semana he decidido participar en una serie de cross de invierno para hacer un poco más ameno el entrenamiento y entrenar con un punto más de intensidad esos días. De momento estos son las pruebas en las que tengo pensado participar:

- Cross 12 Uvas Valladolid - Cross 9Km - 31 Diciembre 2015
- Cross de Reyes Tordesillas - Cross 8,3Km - 3 Enero 2016
- Cross de San Antón - Pinar Antequera - Cross 10,8Km - 17 Enero 2016
- Paramada Geria - Trail 20Km - 20 Febrero 2016


Tengo bastantes ganas de participar en La Paramada. El pasado mes de febrero tenía la intención de correrla, más que nada para probar lo que es un trail, pero finalmente no fue posible. Para desquitarme en abril participé en el Trail Cortados de Cabezón. Pese a la dureza, salí bastante contento de la experiencia y con una cosa clara: el trail y el running son dos deportes distintos. No se me puede olvidar este año adquirir un calzado adecuado para la prueba, por seguridad más que nada y evitar caídas en las bajadas. 

A día 20 de diciembre, con 5 semanas de preparación, me veo bastante cargado de piernas, necesito una buena descarga en el fisioterapeuta. Espero que una vez pase por camilla pueda correr más ligero y los dolores en los tendones remitan un poco. Estos días de fiesta que vienen son una buena oportunidad para seguir entrenando y descansar lo suficiente para poder seguir incrementando la carga. A falta de días mejores para la bici, seguimos corriendo. Feliz Navidad!



lunes, 14 de diciembre de 2015

Primer 10000 de la temporada

Hace 3 semanas y poco que empecé a correr de nuevo tras la rotura abdominal y los entrenamientos van dando frutos poco a poco. Siempre digo que correr es poco agradecido, porque se tarda mucho en llegar a estar realmente a tope y muy poco en perderlo todo. Un mes es más que suficiente, al menos en mi caso, para pasar a ser un completo paquete. Dicho lo cual, en estas 3 semanas la evolución ha sido bastante buena, sobre todo a nivel de mis dolores en la inserción isquiotibial. Bastante buena hasta ayer.

Como parte de mi entrenamiento de la cuarta semana, tenía un pequeño test de 10000 metros con el objetivo de poder calcular los ritmos de entrenamiento para las próximas semanas. La prueba elegida fue La carrera del Turrón de Arroyo de la Encomienda, principalmente por su proximidad y porque cuadraba con la distancia.

Antes de empezar veo caras conocidas. Veo a Rober con la camiseta de Castillo de la Mota y le saludo. Hace mucho que no coincidíamos en una carrera, y no porque el se pierda muchas precisamente. Le pregunto por Chema y me dice que también ha venido. Siempre es una alegría volver a verle. Aún recuerdo la primera carrera en el cross de Parquesol...  Pero ellos ya juegan en otra liga de tiempos en la que yo ya no estoy. Bastante envidia sana.

Tras las buenas sensaciones con las que venía de los entrenamientos de los últimos días, tanto a nivel dolores como tiempos, y aún sabiendo que aún me falta mucho fondo que coger y sobre todo mucho peso que perder, decidí calzarme unas zapatillas mixtas que hace bastante que no usaba con el fin de intentar mejorar los posibles tiempos. Y visto los resultados, lo cierto es que fue un error. No por los tiempos en sí, porque tampoco esperaba nada del otro mundo viniendo de lesión, sino por los dolores. Desde el calentamiento ya notaba como estaba demasiado rígido y las molestias no iban a tardar en aparecer.

El minuto de silencio sirvió para enfriar un poco más si cabe el día y el pistoletazo de salida dió comienzo a la carrera. Entre la multitud transcurrió el primer kilómetro. Todavía sin mucho dolor pero sin buenas sensaciones. No me notaba mal de cardio, pero la rigidez iba en aumento con cada paso. Pese a todo el primer kilómetro salió similar a lo que solía ser en los buenos tiempos, 3:37 y aún con fuelle. El segundo kilómetro para estabilizar lo paso en 3.47, pero las sensaciones en las piernas ya son de bastantes dolores. Como era de suponer ya no puedo seguir al ritmo de Chema y sigo en solitario. El tercero consigo mantener el ritmo, 3.48, pero a costa de hacer un mayor esfuerzo en cada zancada por la rigidez, que llegados a este punto ya empieza a ser un mundo. Al paso por el tercero me coge mi entrenador José Vicente y me pregunta. No le puedo decir nada bueno...


Pasamos la primera vuelta de las tres y el crono marca 13:53 pero ya paso con muchos dolores. Pienso que son solo 10Km e intento aguantar pero no voy a poder seguir a ritmo al presi. Me voy a zancadas más cortas y lo paso en 4.00. "Un mal menor", pienso. Pero el dolor iba a ir a más y lo sabía, esto no es nuevo, pero pensé que no volvería a pasar. A partir de aquí la carrera es un despropósito, intentando que los dolores no me hagan irme mucho de esos 4 minutos el kilómetro. Decido reducir un poco más el ritmo para que los dolores sean más aguantables. La segunda vuelta acaba y el tiempo corre imparable, 26.52. El quinto y sexto kilómetros no se van demasiado, 4.07 y 4.09, pero ya no es soportable.


Sé que no me voy a retirar, a cabezón no me gana nadie. En el fondo quizá debería porque esta no es mi guerra. Pienso que aún estamos empezando la temporada y me relajo un poco en la última vuelta, 4.11, 4.12, 4.18... Al bajar el ritmo los dolores se reducen y mentalmente me permite en el último kilómetro  acelerar un poco, 3.52 y meta. Consigo llegar en 40.04 según el tiempo de la prueba, 99 de 563 de la general, 40.00 según mi crono. No es un gran tiempo, pero me conformo después de un mes parado y como se desarrolló la prueba. Me alegra saber que a un par de amigos míos de Medina les ha ido mejor. Chema en un gran 37.26 y Rober en un estratosférico 34.34. Está bien ver que el esfuerzo da sus frutos. Ahora que estoy lejos de sus tiempos valoro más aquellos tiempos en los que no tenía que acortar zancada para evitar dolores y el cardio me permitía apretarme sin miedo.

No recuerdo acabar un 10 mil en 40 minutos la verdad. Cuando has pasado el Km 10 de varias medias maratones en 37 minutos, esto te hace ver que estás muy lejos aún. Me da rabia no estar en forma, pero lo que me preocupa es la vuelta de los dolores. Voy a intentar seguir trabajando core y estirando más aún si cabe. El frío y las nieblas no me vienen bien, y este es el tercer otoño seguido que empeoro. Quizá tenga que enforcarlo de otra manera. Esperemos que sea algo puntual. Los entrenamientos siguen y esto no para, Lanzarote espera.


lunes, 7 de diciembre de 2015

Road to Lanzarote 2016 - Semana 3

Tras un par de semanas de toma de contacto, esta semana comenzamos en serio con los entrenamientos para la temporada 2016, que pasan por la preparación para llegar con garantías al Ironman de Lanzarote el mes de Mayo. Con la inscripción pagada ya no hay vuelta atrás, es ahora o nunca.

Los entrenamientos van subiendo de intensidad y de volumen. Sobre todo es curioso como las sesiones de natación pasan de ser pequeñas notas en un papel a largas listas de ejercicios que da miedo empezar a leer. Empezamos la semana con 3600 metros, 3800 metros, 3400... prefiero no sumar el total semanal. Creo que tengo bastante margen de mejora nadando, pero la evolución es lenta, y no es fácil mejorar en una disciplina en el que la técnica es lo más importante. De momento mucha natación, bastante intensidad en las sesiones de carrera y bastantes ejercicios de fuerza. Sigo mi lenta progresión después del mes de parón por la rotura abdominal. Sobre todo en la carrera, que es donde más se pierde, se van notando los entrenamientos y las series. La bicicleta algo más aparcada y aprovechando los pocos días sin niebla para salir como sea.

Una de las novedades para esta temporada es la bicicleta de contrarreloj con la que participaré en Lanzarote. Una vez hecho el estudio biomecánico y posesionada la bicicleta lo siguiente es conseguir adaptarme al cambio de posición. Las sensaciones son bastante distintas, y los músculos que se trabajan también. Voy intentando acoplarme la mayor cantidad de kilómetros seguidos que me dejan brazos y hombros, pero de momento no se puede decir que esté ni mucho menos adaptado a la cabra. Aún queda tiempo para conseguir una posición cómoda y aerodinámica para afrontar los 180 Km del Ironman. Aquí va una foto de mi pequeña cabra, una Argon 18 E117 Tri de 2016, montada en Seler Bikes:


Cuando decides participar en la larga distancia, y sobre todo en una prueba de la marca Ironman sabes que eso lleva un alto coste. Las inscripciones no son precisamente baratas, pero siendo el primero, y sin saber si habrá más en la lista, mi decisión estaba clara. Por supuesto había otras opciones en España como Mallorca y Barcelona, pero Lanzarote, a principios de temporada, tiene un plus de motivación. La dureza tampoco es comparable, desnivel y viento, pero esto ya está asumido y es parte del reto.

Además del precio, unos 560 euros contando las tasas, la inscripción es una larga lista de opciones,  y todas ellas de pago. Y es que si de algo saben estos de Ironman es de vender complementos y merchandising. Cenas, polos, fotos, vídeos... Si te descuidas te dejas algo más que el sueldo. No puedo decir todavía si realmente merece la pena pagar el Ironman frente a otras pruebas de la competencia más baratas, pero es algo que descubriré durante el proceso. A mayores, en el coste hay que incluir los desplazamientos a la isla, la estancia y el traslado de la bicicleta. En mi caso he decidido mandar la bici a través de una empresa que te la entrega en la isla el jueves antes de la prueba. Mis limitados conocimientos de mecánica y la poca confianza que me inspira facturar la bici en Ryanair desnivelaron la balanza.

Una vez solucionado el tema burocrático solo queda seguir entrenando y que respeten las lesiones. Nos vemos por las carreteras!




domingo, 29 de noviembre de 2015

Sobre Puertos y Pájaras

La alimentación durante la práctica del triatlón es algo fundamental debido a la cantidad de horas de entreno, en especial en las largas salidas con la bicicleta. Para aquellos que venimos del running, la alimentación durante el ejercicio es algo que suena extraño. Acostumbrados a salir a correr entre 45 minutos y 1 hora, ingerir alimento durante la carrera no parece necesario. Si además vives en una zona relativamente llana como es Valladolid, una salida normalita de 2 horas no debe presentar demasiado problema tampoco. Esto te puede hacer creer en la falsa idea de que no necesitas comer durante el ejercicio. Pero nada más lejos de la realidad. Lo cierto es que, al menos en mi caso, hasta que no te coges un buen pajarón no aprendes. Lo que voy a contar ahora es sólo una anécdota más, pero no se lo deseo a nadie.

A finales de agosto, me propusieron una escapadita ciclista de sabado a Navacerrada para subir un par de puertos. La idea inicial era subir Navacerrada, bajar Cotos, y volver subiendo Cotos y bajando navacerrada. Habíamos quedado pronto por la mañana para ir juntos en el menor número de coches posible. Desayuné contundente, como es habitual en mí, y salimos dirección Segovia. Había preparado ropa pensando en las bajadas de los puertos, ya que pese a el calor veraniego la bajada de temperatura corporal es considerable. Finalmente con un par de calentadores de brazos fue suficiente. Para comer durante las subidas llevé un par de plátanos y un gel de glucosa. Desde mi ignorancia en temas ciclistas parecía suficiente para subir y bajar 2 puertos. 

Puerto de Navacerrada
Una vez llegamos a La Granja de San Ildefonso, bajamos las bicis, preparamos todo y nos dirigimos hacia el puerto de Navacerrada. Era la primera vez que subía un puerto con la bicicleta y la verdad que la experiencia fue inmejorable. El entorno es espectacular. Al ser el primer puerto de la jornada no se me hizo demasiado largo, aunque el calentón fue importante. Tenía las piernas frescas tras mis vacaciones en Mallorca y Menorca y subí apretándome bastante, llegando a una altura de 1880 metros. Una vez arriba ya "solo" quedaba bajar hasta Rascafría, y volver subiendo Cotos y bajando Navacerrada. 

Sin embargo, parte del grupo tenía pensado aumentar un poco la longitud de la ruta subiendo Morcuera. Con el buen día que hacía y las buenas sensaciones en las piernas tras la primera subida, me pareció buena idea acompañarles. Y ahí está el origen de esta historia. 


Sólo había ingerido un plátano de los 2 que llevaba al inicio de la subida, así que bajando hacia Rascafía me tomé el gel. Sabía que había preparado alimento sólo para los dos puertos pero pensé que con otro plátano más al bajar Morcuera antes de subir Cotos sería suficiente.

Puerto de Morcuera
El cambio de paisaje entre Navacerrada y Morcuera es brutal. De la vegetación frondosa del primero a la subida a pleno sol del segundo. De momento las sensaciones seguía siendo buenas, aunque se iba acumulando el cansancio y la segunda parte de la subida se me hizo un poco larga. Dicen que la cara dura del puerto es la otra, así que habrá que volver en otra ocasión a comprobarlo. No soy ningún experto controlando la bicicleta y acabé sufriendo más la bajadas que la subidas. Demasiada tensión acumulada por no conocer bien las curvas. En esta segunda especialmente fui notando la acuulación en hombros y brazos. Este es sin duda un punto en el que tengo un gran margen de mejora visto lo visto... 

Puerto de Cotos
Me como mi último plátano y me preparo para la última subida del día. Al llegar a Rascafría llenamos los bidones en una fuente y partimos hacia la Granja por Cotos, la otra cara del puerto de Navacerrada. Después del breve descanso empiezo a notar un repentino cansancio en las piernas. Las noto acorchadas y sin fuerzas. No entiendo bien por qué tras las buenas sensaciones de los dos puertos anteriores. Intento ver el lado positivo e intento convencerme de que es la última ascensión y queda poco. Pero pronto me doy cuenta de que esto iba a ser muy largo. Si bien Navacerrada se me pasó en un abrir y cerrar de ojos, Cotos fue todo lo contrario. 

Empezamos la ascensión y ya noto que no voy ni para atrás. Mis compañeros de viaje se alejan y yo intento tomármelo con tranquilidad. Los primeros kilómetros no son demasiado duros y consigo avanzar. La sensación de cansancio no va a mayores y pienso que al final no va a ser para tanto. Pero de pronto, a 7 kilómetros para coronar, noto algo que nunca había sentido: un total vacío en las piernas. Intento seguir pero ya he cruzado el umbral. Sé que no hay solución y aún me quedan 6 kilómetros. 

Decido pararme. Me apoyo en una señal e intento desansar. Pronto me doy cuenta que iba a ser peor el remedio que la enfermedad. Con la pendiente del 6% no consigo ponere en marcha. Me encuentro mareado y me cuesta meter el pie en la cala. Me cuesta un mundo arrancar pero en una escena lamentable consigo iniciar el movimiento. No duró mucho, apenas 500 metros. No tengo fuerzas, estoy totalente vacío y aún me quedan más de 5 kilómetros. Noto como no tengo fuerza al dar pedales. Vuelvo a parar repetidas veces. El tiempo pasa y yo no avanzo.

Comida, por favor
A 3 kilómetros de la cima veo un parking público y decido pasar a modo mendigo. Pido comida a un amable ciclista que está recogiendo la furgoneta para irse. Me ofrece el chocolate que le queda. Si no fuera por la situación en la que estaba no hubiera comido chocolate ni aunque me matasen. Me lo como y veo la luz. Se lo agradezco infinitas veces. Cojo la bici y sigo subiendo. Corono el puerto y llego a la zona llana. Las pocas fuerzas que había recuperado se van yendo poco a poco y una carretera sin pendiente me parece un muro. Consigo ir avanzando poco a poco pese a los mareos. Noto como todo el calor se vuelve frío pese al sol de Agosto.

Finalmente llego a la zona de aparcamiento del puerto de Navacerrada y decido volver a pedir comida. En esta ocasión tengo más suerte y una pareja de vascos me saca la despensa completa: batidos, galletas de chocolate, plátanos... Descanso un rato hablando con ellos y se lo agradezco como si e hubieran salvado la vida. En el fondo un poco sí. Me despido de ellos y comienzo a bajar Navacerrada. Ya no me mareo pero no tengo fuerzas. Hago la bajada entera sin dar pedales. Pero al fin consigo llegar a la Granja y completar el recorrido. Era la primera vez que hacía más de 100Km seguidos, y no la iba a olvidar.

Moraleja
Así contado hasta a mí me hace gracia pero la realidad es que lo pasé tan mal que se me ha grabado a fuego. Aprender a base de palos no es la mejor manera desde luego. Cuando ves a un ciclista en la tele con un pajarón de campeonato no te imaginas lo que siente. La sensación de estar totalmente vacío y no tener fuerzas no es cansancio. Y no hay vuelta atrás, si te entra la pájara ya da igual que comas, no vas a recuperar las fuerzas. Es necesario ingerir alimento periódicamente para no cruzar la línea. En el momento que te pasas no hay solución. Lo que comas después te viene bien por supuesto, pero no vas a recuperar las fuerzas que tenías antes de entrar en ese estado.  Si ya has pasado por esto sabes de lo que hablo. Y si no, sólo hay dos opciones: come o come.



domingo, 22 de noviembre de 2015

Road to Lanzarote 2016 - Semana 1


Tras una corta pero intensa temporata 2015 con participaciones en 9 triatlones, 3 de media distancia, llega la hora de empezar la preparación para 2016. Un parón imprevisto de un mes, por una rotura del recto abdominal, ha hecho que este comienzo sea un poco más duro de lo esperado, habiendo perdido la forma física y teniendo que empezar de cero. Esperemos al menos que la rotura se haya curado adecuadamente y no vuelva a aparecer. 










Con el Ironman Lanzarote 2016 en mente, comienzo la preparación física para poder llegar al 21 de Mayo en las condiciones adecuadas para semejante reto. La dureza de hacer 3,8Km de natación, 180Km de bicicleta y 42,2Km corriendo, se ve incrementada por el perfil del sector ciclismo, el calor, y sobre todo por el viento. Sigo intentando meterme en la cabeza la frase que algún loco sabio dijo alguna vez: "El viento es tu amigo"... Y cómo cuesta! Al final sarna con gusto no pica y para eso comienza aquí mi reto de este año, quizá uno de los retos de mi vida, con mucha ilusión y mucho esfuerzo por delante.


Parar de hacer deporte cuando estabas más o menos en forma es bastante poco agradecido. A nivel triatlón se nota en las 3 disciplinas, tanto a nivel cardio como muscular. En mi caso, sobre todo he notado el bajón corriendo. Nada que no haya pasado con otras lesiones, pero aunque las sensaciones no son nuevas nunca gustan. Si todo va normal y las lesiones respetan no debería tardar mucho en recuperar la forma. Lo que no va a ser tan favorable los próximos meses van a ser las condiciones climáticas. Nada como vivir en Pucela para saber que en Londres no saben lo que es la niebla. Y este año empezamos pronto. Sin competiciones cerca, y quizá pensando en algunos cross en los próximos meses, todo se centra en ir sentando una buena base para la larga temporada.

No me extiendo más por hoy, esto es sólo el principio, y esta tarde toca descanso... Nos vemos por las carreteras!